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Observatorio de la Cooperación Universitaria al Desarrollo

Experiencia de Consumo Responsable: Hacer para reducir

Un grupo de estudiantes de magisterio realiza una auditoría ambiental de su centro con el propósito de reducir tanto el consumo de recursos como la producción de residuos.

Pedro Lucha López, Departamento de Didáctica de las Ciencias Experimentales de la Universidad de Zaragoza


Hace ya más de cinco años, durante el curso académico 2010/2011, un grupo de trece estudiantes de magisterio realizaron una auditoría ambiental del centro en el que estudiaban, como parte de la asignatura optativa de la diplomatura: “Ecología y Educación Ambiental”. Su centro, la Facultad de Ciencias Humanas y de la Educación de Huesca, de la Universidad de Zaragoza, ocupa la segunda planta de un edificio construido en la década de los años cincuenta del siglo pasado y tiene una superficie de unos 3.500 m2. Los objetivos que se plantearon este grupo de estudiantes fueron, por un lado, conocer los datos de consumo de diferentes recursos y de producción de distintos residuos en el centro. Por otro, diagnosticar problemas ambientales en él y proponer acciones encaminadas a solucionarlos. Finalmente, puesto que los estudiantes involucrados en el proyecto iban a ser maestros en aulas de Primaria e Infantil, otro de los objetivos considerados fue conocer una metodología de trabajo trasladable a las escuelas para facilitar la educación ambiental de las futuras generaciones.

Para llevar a cabo el proyecto, los alumnos participantes se dividieron en grupos y cada grupo abordó la auditoría de un elemento. Los aspectos a analizar fueron: el origen de la electricidad consumida en España y los datos de consumo de electricidad en el centro; el origen y la cantidad de gas consumido en este país y los datos de consumo de este recurso en el centro; el consumo de agua y el porcentaje de este recurso consumido por cada uso; el consumo de papel en el centro; las distancias recorridas por los trabajadores y estudiantes de la Facultad de Ciencias Humanas y de la Educación de Huesca para acudir al centro así como los medios de transporte utilizados y la cantidad de residuos generados en el centro y la estimación de la cantidad de cada uno de los tipos de residuo generados.

La mayor parte de las “ecoauditorías” incluyen tres fases que son: (1) el análisis de los problemas ambientales generales relacionados con los elementos auditados (efectos de los consumos de electricidad, gas, papel, etc. o de la producción de residuos); (2) el diagnóstico ambiental y (3) la propuesta de medidas encaminadas a mejorar ambientalmente el centro. En el caso que nos ocupa, los alumnos dedicaron la mayor parte de su tiempo y su esfuerzo a realizar el diagnóstico ambiental del centro. Sin embargo, las otras dos fases también fueron abordadas. Así, para acercarnos a las consecuencias ambientales relacionadas con la generación de residuos y el problema de su acumulación en vertederos, se realizaron dos salidas. Una a enterrar (y desenterrar nueve semanas después), varios tipos de residuos (colillas, piel de naranja, bote de vidrio, lata de refresco…) al vivero de la Diputación Provincial de Huesca, para valorar el tiempo que tardan en degradarse ciertos residuos y así poder valorar el problema que plantea su almacenamiento. Otra a la Planta de Tratamiento de Residuos de Huesca para conocer el volumen de residuos generados en esta ciudad y cuáles de ellos son reciclados y cuáles no. Por otro lado, también se realizó una visita a la Estación Depuradora de Aguas Residuales de Huesca para, entre otros, conocer lo costoso que resulta, tanto en tiempo como económicamente, devolver a los cauces el agua proveniente de los usos urbanos, con una mínima calidad ambiental.

Después de que cada grupo recogiera por diferentes vías la información necesaria para auditar cada uno de los elementos, se realizó la puesta en común de la misma para elaborar un documento único. Algunas de las aportaciones de esta auditoría ambiental del centro fueron: conocer el consumo per cápita de electricidad en el centro: 180 kWh/persona/año. Este consumo es aproximadamente un 13% del consumo por persona y año en un hogar en España, pero casi el doble del consumo per cápita en otros centros universitarios. Por ello, los estudiantes de magisterio responsables de este apartado de la auditoría, propusieron apagar 32 fluorescentes de 58 W de los pasillos, durante las 5 horas del día con más luz, para ahorrar unos 260 kWh al mes. Estos estudiantes también pudieron comprobar que, en el momento de realizar el trabajo, el 65% de la energía consumida en España procedía de fuentes no renovables. Concretamente, un 45% de la combustión de combustibles fósiles en centrales térmicas y un 20% de centrales nucleares.

También permitió conocer que el consumo de agua en el centro es de aproximadamente 0.1 litros por persona y día. Este consumo se encuentra lejos del consumo promedio por persona y día en España (unos 144 l), del consumo recomendado por la OMS (entre 50 y 100 l) y del consumo por persona y día en otros centros universitarios (5.8 l). A pesar de que el consumo de agua en el centro no resultara preocupante los estudiantes involucrados en este apartado de la “ecoauditoría” decidieron tratar de cuantificar la contribución de cada uso al consumo de agua y llegaron a la conclusión de que el 90% del agua que se consume en el centro se consume en los inodoros, el 8% en los lavabos y el 2% en las labores de limpieza. Según los estudiantes responsables de cuantificar el consumo de papel en el centro, las fotocopiadoras de la Facultad de Ciencias Humanas y del Educación imprimen unos 48.000 folios al año, lo que equivale a aproximadamente 240 kg de papel. Diversas fuentes consultadas permitieron estimar que para producir esta cantidad de papel se requieren unos 550 kg de madera y que para obtener esta masa de madera es necesario talar unos 4 árboles.

Finalmente, en este proyecto de auditoría ambiental se calculó que, diariamente, se depositaban unos 12 kg de residuos en las papeleras del centro. De ellos aproximadamente un 50% en peso correspondía a envases de plástico, un 40% a residuos de papel y un 10% a residuos orgánicos. En el momento de realizar la “ecoauditoría”, el centro contaba con contenedores para papel y cartón y con papeleras “inespecíficas” pero no contaba con contenedores de envases de plástico. Puesto que casi el 50% en peso de los residuos depositados en las papeleras correspondía a envases de plástico, y que en la visita a la Planta de Tratamiento de Residuos de Huesca se pudo comprobar que se reciclaban al menos cuatro tipos de plástico diferentes, los estudiantes responsables de este apartado decidieron solicitar a la Facultad al menos un contenedor para envases de plástico. Actualmente, como consecuencia de este trabajo, el centro cuenta con dos de estos contenedores. Por otro lado, ya que más del 40% de los residuos depositados en las papeleras “inespecíficas” eran de papel y en el centro existen varios contenedores específicos para este tipo de residuos, los estudiantes de magisterio decidieron realizar una campaña para concienciar a los usuarios de la Facultad de depositar dichos residuos en los contenedores de papel en lugar de en las papeleras.

En definitiva, este proyecto de “ecoauditoria” realizado por estudiantes de magisterio en su centro permitió, entre otros, conocer los efectos de la producción de residuos en el entorno inmediato, conocer la cantidad y el tipo de residuos producidos, conocer el origen y la cantidad de los recursos energéticos consumidos, diagnosticar problemas ambientales en el centro, proponer alternativas o medidas de reducción de consumo energético o de generación de residuos y sensibilizar medioambientalmente a un grupo de maestros y maestras que tienen la encomiable tarea de educar a futuros generaciones, también en la reducción de residuos y en el consumo responsable.


Imágenes:

1. Una estudiante participante en la auditoría ambiental entierra un trozo de vidrio para poder valorar cuanto se degrada en el periodo de nueve semanas en el que permanece enterrado.
2. Dos estudiantes de magisterio miden el caudal de agua que fluye por un grifo abierto en uno de los baños el centro auditado.
3. Una estudiante de magisterio “rebusca” en una de las papeleras del centro para cuantificar los residuos producidos y el tipo.
4. Grupo de estudiantes de magisterio participantes en la auditoría ambiental, realizada durante una de las salidas relacionadas con el proyecto de “ecoauditoría”.

 

 


Fecha de publicación
1 de junio de 2016

Entidad responsable


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