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Observatorio de la Cooperación Universitaria al Desarrollo

El papel de la Universidad en la profesionalización del Cooperante

El Real Decreto 519/2006 del 28 de abril establece por primera vez un Estatuto del Cooperante, un anhelo de los trabajadores de la Cooperación Internacional al Desarrollo y de las Organizaciones no Gubernamentales. En la norma se ofrece una definición del cooperante y se le reconoce el derecho a “recibir una formación adecuada para el desempeño de su labor, antes de su partida aun país beneficiario de ayuda al desarrollo.

La cuestión de la profesionalización del trabajador de la Cooperación es ya una preocupación constante en todas las entidades vinculadas a esta área. Así, el borrador del III Plan Director de la Cooperación Española 2009-2011 plantea la necesidad de fortalecer “las capacidades institucionales del Sistema de Cooperación, al igual que reforzar sus capacidades en términos de recursos humanos, dotándose de capital humano altamente cualificado que permita trabajar en los ámbitos más sensibles de desarrollo con calidad y excelencia”. Para lograr ese “elenco de profesionales que sean el principal activo de la Cooperación Española”, el nuevo Plan Director plantea el diseño de un itinerario formativo para el personal de la cooperación sobre el terreno y en sedes, o la potenciación de los títulos oficiales de Másters en desarrollo, cooperación y materias relacionadas, entre otras medidas.

Las universidades españolas llevan varios años trabajando en la formación inicial y/ o especializada en Cooperación al Desarrollo. Dentro de la formación en Cooperación, según se apunta en el libro La Cooperación al Desarrollo en las universidades españolas , se apuntan 5 tipos de acciones llevadas a cabo por las universidades: las asignaturas de libre elección y optativas, el prácticum, los proyectos fin de carrera, los cursos de postgrado orientados a la formación de personal especializado y los cursos de doctorado.

Las asignaturas de libre elección y optativas presentan en su mayoría un perfil más genérico, como introducción a la cooperación y a los problemas de desarrollo. Cabe destacar, en cualquier caso, la proliferación de estas asignaturas en carreras de perfil más técnico o experimental, y no sólo vinculadas a las ramas de las ciencias sociales.

Tanto el prácticum, como los proyectos fin de carrera son actividades más frecuentes en ciertas carreras; así, el prácticum ha sido tradicionalmente más habitual en las carreras de ciencias de la salud, ciencias de la educación y algunas ramas de las ciencias sociales, como el trabajo social, y los PFC, en titulaciones técnicas.

Estas acciones son a menudo la puerta de entrada para que el alumno se interese por una formación más en profundidad en cooperación y desarrollo. Pero son los postgrados y doctorados los que llevan el peso de una formación más integral en cooperación al desarrollo. Según se apunta en la obra dirigida por el Prof. Koldo Unceta, se trata del ámbito CUD que mayor crecimiento y visibilidad ha experimentado en los últimos años.

El profesional de la cooperación requiere de una formación a la vez profunda e integral, que abarque desde conocimientos en relaciones internacionales, derecho, gestión, logística, además de conocimientos específicos en proyectos de cooperación. Los trabajadores de la cooperación son cada vez más profesionales, que trabajan por el desarrollo en un mundo globalizado, y que, cada vez más, se valora su trabajo por su eficacia, y no sólo en términos económicos.

También en este contexto, el nuevo Plan Director plantea entre las dimensiones que se deben desarrollar en Educación para el Desarrollo, destacan la Formación sobre el Desarrollo, y la Investigación sobre el Desarrollo. La primera se interpreta como un “proceso educativo dirigido hacia un público objetivo claro hacia el que se orientan metodologías educativas específicas que desarrollan competencias cognitivas, procedimentales y actitudinales”, mientras que la Investigación para el Desarrollo se ve como una “pieza clave en un modelo de transformación (…) que lleva a analizar en profundidad la problemática del desarrollo y fundamentar las distintas propuestas que permiten promover el desarrollo humano sostenible”.

La universidad debe ser el ámbito natural para dar respuesta a estas necesidades de formación en profundidad, investigación. Así, la oferta de postgrado en el área de Cooperación y/o Desarrollo es cada vez más extensa y más especializada.

Actualmente se imparten titulaciones específicas en cooperación al desarrollo en 25 de las 74 universidades españolas: 65, en total, en la gran mayoría de los casos, se trata de títulos de postgrado. Un 80% son títulos propios, mientras que el resto son títulos oficiales adaptados al proceso de Convergencia de Educación Superior. Las titulaciones son variadas: desde las oficiales, a los títulos propios de máster, magíster, experto, especialista, así como la temática y el enfoque. Una buena parte de las titulaciones en Cooperación al Desarrollo están orientadas a la gestión de la cooperación, de entidades de cooperación, de proyectos de cooperación, etc; predominan además el enfoque multidisciplinar, el enfoque basado en procesos, o las estrategias participativas. A grandes rasgos, las Áreas de los títulos específicos en cooperación internacional y desarrollo son Derechos Humanos, Desarrollo Económico (microfinanzas, globalización y procesos de desarrollo…), Cooperación en el marco de la UE, Liderazgo Indígena, Salud y Cooperación al Desarrollo, Género y Desarrollo, Acción Humanitaria, Mediambiente y Desarrollo Sostenible, Desarrollo Rural, Comunicación y Desarrollo…


 


Fecha de publicación
3 de febrero de 2009

Entidad responsable